lunes, 19 de mayo de 2014

Salvador de Bahía y Chapada Diamantina

Si en Río creíamos haber conocido la pasión por la música que tienen los brasileños, al llegar a Salvador nos dimos cuenta de lo que es ese verdadero amor. No vimos mucho de la ciudad, más bien la vivimos.

El viernes alrededor de mediodía llegábamos al encuentro con nuestro couch, Paulo, que nos recibió con los brazos abiertos. Un chico de 26 años encantador y con el que congeniamos muy bien a pesar de la barrera del idioma. Nada más soltar las mochilas nos llevó a un restaurante en la playa donde comimos dos platos típicos de Bahía, bobó y muqueca, dos especies de sopa o crema con gambas, marisco y verdura. Un placer, y muy asequible. ¡Parecía que Paulo ya sabía lo que nos gusta la gastronomía!

Probando platos típicos con Paulo
Después él se volvió a casa a trabajar y nosotros nos quedamos disfrutando de la playa y visitamos uno de los fuertes de la ciudad.

Por la noche fuimos al famoso Pelourinho donde vivimos con Paulo y sus amigos la esencia de Bahía y su cultura musical en un concierto de forró. Incluso recibimos clases de baile de Paulo, que es todo un experto. Después la fiesta siguió en el barrio de Rio Vermelho, pero el habernos levantado a las 5.30 ese día y los días de fiesta anteriores en Río nos obligó a retirarnos.

Salvador de noche
Intentando bailar forró
Fiesta de forró
El sábado nos levantamos con la idea de "pegar el onibus" para Lençois (punto de partida para visitar el parque de la Chapada Diamantina) y llegar por la tarde para organizarnos un poco, buscar información y hostel. Pero entre Paulo, su madre y Vincent, un amigo de Paulo, nos convencieron para pasar el día en Salvador y viajar por la noche a Capao, en vez de a Lençois, menos turístico y supuestamente con mejores caminatas.

Otra vez más, los planes cambiaron, y para bien. Comimos FEIJOADA que preparó la madre de Paulo, un plato típico con arroz blanco, frijoles negros cocinados con pollo y salchicha, y ensalada. Además se añade un tipo de harina típica de aquí. Muy rico.

Feijoada con la madre de Paulo
Después fuimos a la playa de Bom Viagem, a media hora. A medida que te desplazas al norte, el agua es más cálida, y lo hemos notado. Con los 32° que hacía, se agradece que estuviera un poco más fría. Vimos el atardecer en una terracita y antes de coger el bus hacia la Chapada aún tuvimos tiempo de ir a un concierto de jazz. Una lástima no tener más tiempo para conocer la ciudad con Paulo y los alrededores.

Playa de Bom Viagem
Puesta de sol en Praia Bom Viagem
Tras 7 horas de bus a Palmeiras y 40 minutos más en furgoneta, llegamos a Capao a las 8 de la mañana del domingo 11 de mayo, día de la madre en Brasil. Y no había nada, absolutamente nada en las cuatro calles del pueblo. Por la hora, por ser domingo, o porque es un pueblo hippie y los horarios no existen... Además, completamente nublado y lloviznando. Todo no podía ser bueno, ya nos tocaba. Nos pasamos el día descansando en el hostel y llamando a puertas de supuestos guías que hacen tours por la Chapada, y todos nos decían que necesitábamos 2 ó 3 personas más para formar un grupo, y aunque lo intentamos, el pueblo estaba desierto, y los pocos que habían no eran precisamente de un presupuesto que les permita hacer tours.
A pesar de todo, a última hora de la noche, uno de los guías con el que habíamos hablado, nos ofreció hacer una parte del tour de las cavernas que queríamos hacer. Se ve que le dimos pena... Así que Hugo fue nuestra salvación, e hizo que nuestro viaje a la Chapada Diamantina al final no fuera tan desastroso.

El lunes Hugo nos llevó a la Caverna Torrinha, por donde estuvimos caminando solos con un guía una hora y media, en sitios donde a veces había que gatear. Había formaciones de todo tipo, incluso una que es única en el mundo: la flor de aragonita.

Caverna Torrinha

Flor de Aragonita, única en el mundo
Columna gigante
Nosotros con la columna, estalacticas y estalagmitas
Menos mal que crece 1 cm cada 30 años
La espeleóloga gateando
Luego fuimos a una gruta, Lapa Doce, mucho más amplia, pero también muy bonita. La verdad es que estuvo genial la excursión. Sin embargo, aunque la Chapada Diamantina tiene rincones de postal, siendo temporada baja y viendo las dificultades que presenta, decidimos darnos por satisfechos y seguir rumbo al norte.

Gruta Lapa Doce
Cortinas con óxido férrico





Sobre las 2.30 de la tarde Hugo nos dejó en Palmeiras, donde cogimos el bus hacia Salvador a las 10.40 de la noche. Las horas en Palmeiras, donde ni siquiera encontramos una cafetería con internet, fueron larguísimas. Y todavía nos esperaban las 7 horas de bus a Salvador, una larga espera en el rodoviario (estación) y unas 16 horas más hasta Recife, nuestro próximo destino. Sin duda las distancias de Brasil se hacen largas, pero seguro que la demora merece la pena.

Horas muertas en este bonito poblado, Palmeiras

10 comentarios:

  1. Madre mía, las cuevas se ven espectaculares!!! Muchos besos!!!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Siiiii, parecían de otro planeta. Gracias por comentarnos prima, estás en el top de nuestros followers. Besos!

      Eliminar
  2. Que guay todo! Espero que lo esteis pasando muy bien!

    Aníbal Junior

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Anibita! Estamos disfrutando a saco y viviendo cada experiencia con la máxima intensidad posible. Besos

      Eliminar
  3. Jajaja... la verdad es que Hugo se mereció la ola! Que la suerte nos siga acompañando y vosotros ahí para verlo ;) Un beso tety!!

    ResponderEliminar
  4. Es salir de un tenderete y mejorarlo con el siguiente.. .. las horas de viaje no cuentan ¿ o sí ?
    Besos para ambos dos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Son cosas muy distintas. Las cavernas no nos las esperábamos así para nada.
      Las horas cuentan. De Palmeiras a Recife tardamos, con las laaaargas esperas, 42 horas. Pero las playas estån mereciendo la pena. Besos

      Eliminar
  5. Ay, Brasil... y Salvador de Bahía ,qué morriña! Es un sitio único y ,aunque suene a tópico, lo q más me impresionó es la gente, es increíble de una generosidad y simpatía como no he conocido en ningún otro sitio!Seguid disfrutandooooo!!! Besos!,..

    ResponderEliminar
  6. Si!! Totalmente cierto. Me estoy acordando mucho de ti aquí, y me alegro de haberte hecho recordar más vivamente este país tan especial! Un beso guapa!

    ResponderEliminar
  7. Muy bonitas las cuevas y q gente tan amable. A lo único q pondria faltas es a las horas de viaje. Pasarlo muy bien. Besos de tus papis.

    ResponderEliminar